Mito del deseo sexual masculino: por qué los hombres no siempre quieren sexo
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Durante décadas, muchos hombres han crecido con el cliché de que un hombre siempre tiene que tener “ganas”. Esta creencia sobre el deseo sexual masculino se repite en conversaciones informales, medios de comunicación y referentes culturales. Pero no solo es falsa, sino profundamente perjudicial.
Como psicólogo y sexólogo, veo a diario cómo este mito genera culpa, confusión y una sensación de fracaso personal. Esto se hace especialmente evidente en momentos del año emocionalmente complejos, como el Blue Monday, cuando el ánimo baja y el cuerpo responde de manera diferente.
Hablar del deseo sexual masculino desde una perspectiva realista implica desmontar esta narrativa simplista. El deseo no es una constante biológica automática, sino un fenómeno complejo influido por el estado emocional, el contexto vital, la salud mental y las circunstancias personales. Entender esto no te hace “menos hombre”, sino más humano.
El mito de que los hombres “siempre tienen ganas” está profundamente arraigado en nuestra cultura. Históricamente, al hombre se le ha atribuido un papel impulsivo, activo y siempre disponible, mientras que el deseo femenino se ha representado como más fluctuante o condicionado.
Este reparto de roles tiene consecuencias. Desde la perspectiva masculina, cuando el deseo desaparece, suele vivirse como un fallo personal y no como una respuesta normal al contexto.
En consulta, muchos hombres expresan pensamientos como:
“Algo me pasa”
“Esto no es normal en mí”
“Debería tener más ganas”
La realidad es que el deseo sexual masculino no es un interruptor que se active automáticamente con estímulos externos. Necesita condiciones internas favorables para manifestarse.
Los expertos en sexología sabemos que el deseo no siempre aparece de forma espontánea. En muchos casos —especialmente en etapas de estrés, cansancio o bajo estado de ánimo— el deseo es reactivo, y aparece cuando la persona se siente segura, relajada y conectada con su cuerpo.
El problema surge cuando se espera que el deseo esté presente antes de cualquier acercamiento íntimo. Esta expectativa genera bloqueo, ya que el cuerpo no responde bien a la autoexigencia constante.
Para romper el ciclo de anticipación y frustración, es clave entender el deseo sexual masculino como algo dinámico y cambiante, que puede manifestarse principalmente de dos formas:
Deseo espontáneo: surge sin estímulo previo, de manera aparentemente automática
Deseo reactivo: aparece como respuesta a un contexto favorable, conexión emocional o relajación
Ambos son completamente normales y válidos.
Uno de los factores que más influyen en el bajo deseo sexual es el estrés crónico o sostenido. Jornadas largas, presión laboral, preocupaciones económicas o sobrecarga mental reducen la capacidad del cuerpo para disfrutar de la intimidad.
Fechas como el Blue Monday adquieren un valor simbólico. Más allá de su base científica, reflejan algo real: hay momentos del año en los que el ánimo baja y el deseo también.
Cuando el cuerpo entra en modo supervivencia, la intimidad deja de ser prioritaria. Y eso no es un fallo, sino una respuesta adaptativa.
Cuando estamos estresados, el cuerpo libera cortisol, la hormona del estrés, que inhibe la producción de testosterona y reduce el apetito sexual. El cerebro prioriza sobrevivir frente al placer.
La falta de deseo suele vivirse en silencio. Muchos hombres no lo expresan por miedo al juicio o a decepcionar a su pareja, lo que puede generar aislamiento emocional y afectar a la autoestima.
El deseo sexual masculino está estrechamente ligado a la identidad, por lo que sus fluctuaciones se viven muchas veces como una amenaza al valor personal.
No sentir deseo no significa:
Significa que estás atravesando algo que merece atención, comprensión y, sobre todo, normalización.
En las relaciones estables, el deseo no es constante ni suele fluctuar al mismo ritmo en ambos miembros. Esto es completamente normal, aunque a menudo se vive con tensión.
Cuando se suman el silencio, las interpretaciones erróneas y el miedo al rechazo, la falta de deseo puede convertirse en conflicto.
Como psicólogo y sexólogo, una de las mejores recomendaciones es sencilla: hablarlo. Sacar el deseo del terreno del rendimiento y llevarlo al de la comunicación marca una gran diferencia.
Poder decir “no estoy en mi mejor momento” sin que eso genere malentendidos es una habilidad que se aprende.
Cuanto más te presionas, más te bloqueas. Esto se conoce como ansiedad sexual. Escuchar tu cuerpo, respetar tus tiempos y atender a tu salud emocional es mucho más eficaz que forzarte.
Normalizar el cambio: el deseo fluctúa y eso es saludable
Tu deseo sexual no necesita presión, sino apoyo. Darse permiso para no estar siempre “encendido” reduce la ansiedad anticipatoria y suele mejorar la respuesta sexual con el tiempo.
Cada vez es más evidente que el bienestar íntimo masculino requiere un enfoque integral, en el que cuerpo y estado emocional se entienden como un todo. En momentos simbólicos como el Blue Monday, contar con recursos y acompañamiento especializado puede marcar la diferencia.
En MYHIXEL trabajamos desde esta perspectiva holística, ayudando a los hombres a cuidar su salud íntima con la comprensión de que mejorar esta área impacta directamente en su bienestar y calidad de vida.
El mito de que los hombres siempre deberían tener deseo ha causado más daño del que parece. Ha generado expectativas irreales, silencios incómodos y presión innecesaria, especialmente en periodos emocionalmente sensibles o de alto estrés.
El deseo fluctúa. Está influido por el estado de ánimo, el contexto y la salud mental. No responde a mandatos culturales.
No te pasa nada. Simplemente eres humano.
Y si la falta de deseo sexual está afectando a tu bienestar o a tu relación, buscar apoyo profesional es un signo de fortaleza, no de debilidad.
Bancroft, J., & Janssen, E. (2000). The dual control model of male sexual response: a theoretical approach to centrally mediated erectile dysfunction. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 24(5), 571–579.
https://doi.org/10.1016/S0149-7634(00)00024-5